Semblanza

 

“Todo lo que yo toque se llenará de sol…”

Carlos Pellicer

 

Su canto se ha constituido en conciencia lúcida musical de nuestra época.  Vasta y diversa como la geografía nacional es su obra. Representa uno de los momentos más elevados de la música contemporánea. “EL MÚSICO DE VENEZUELA”, ILAN CHESTER, lo considera uno de sus cantantes predilectos.

Es un virtuoso del cuatro venezolano y del instrumento vocal. Oboísta, cuatrista, cantante, compositor y trovador-joven nacido en esta tierra fértil en talentos. Ha llevado su propuesta musical a países como Colombia, Trinidad y Tobago, Perú, Guatemala, Chile, Honduras, Cuba, Argentina, República Dominicana, México, España, Panamá, Nueva York, Washington, Londres, Berlín, Edimburgo, Francia, Bélgica, Suiza, Hong Kong y Japón.

Hablamos de RAFAEL “EL POLLO” BRITO, Caracas, 14 de noviembre de 1971, puede estar considerado como el gran  iniciador de la vanguardia musical de actualidad. Con él comienza un movimiento sonoro que ha cautivado a jóvenes, precisamente, por el grado de desarrollo que alcanzan sus creaciones vestidas con diafanidad e inventiva insuperables.

Ha puesto su talento al servicio de  artistas como: Aquiles Báez, Oscar D’ León, Huáscar Barradas, Eddy Marcano, Claudia Calderón, Gilberto Santa Rosa, Chucho Valdés, Marcos Granados, Alexis Cárdenas, Ilan Chester, Frank Quintero, Yordano, Cecilia Todd, Simón Díaz, María Teresa Chacín, Gualberto Ibarreto, Betulio Medina, Lilia Vera, Cheo Hurtado, María Rivas, Serenata Guayanesa, Todos Estrellas, Maragaita y Venezuela Viva, entre otros; para elevarlos a una altura raramente lograda.

Pareciera que la tarea de Rafael Brito, el “Pollo” de Raquel González,  se une a la frase del gran poeta José Lezama Lima: “Sólo lo difícil es estimulante…” y se une también a un esplendor telúrico que ha cautivado al público internacional. Erudita, polifónica, del tamaño de una esperanza,  de instantes privilegiados: así se nombra.

 

José Rafael Rivero: ¿A qué te suena Venezuela?

Rafael “Pollo” Brito: Venezuela suena a muchas cosas. Somos el resultado también de toda la música que llega aquí, de toda la gente que sabe que Venezuela es un país de muchos colores en todos los sentidos. A mí Venezuela me sigue sonando a alegría. Todos los países pasan por crisis y en esta época nos tocó a nosotros y los artistas, por lo menos en mi caso, siempre llevamos alegría, aunque estamos conscientes de todo lo que pasa.

José Rafael Rivero: ¿Qué ha significado encontrarte con el cuatro venezolano, porque aunque eres oboísta la gente te identifica de inmediato con el instrumento nacional?

Rafael “Pollo” Brito: Realmente todos los instrumentos que he tocado, los he tocado con todo el cariño, con todo el amor posible. El oboe que es un instrumento complicado en la música clásica a mí me dio muchas satisfacciones y además lo veo como un logro. Decir que soy oboísta y de encontrar alguna estabilidad con ese instrumento es importante, porque estuve muchos años siendo oboísta de la orquesta sinfónica. El cuatro siempre fue mi escapatoria, no era lo que más quería, entre el oboe y el cuatro. Cuando llegaba a mi casa decía: ¡por fin el cuatro! Me llevaba el cuatro para el liceo, lo ponía en una esquina y al terminar la clase tomaba el cuatro y tocaba en los espacios entre clase y clase. El cuatro siempre fue mi compañero.

José Rafael Rivero: Quiero que nos concedas tu opinión de eso que muchos llaman “Neo-folclor”

Rafael “Pollo” Brito: El venezolano siempre ha tenido la particularidad de ponerle nombre a las cosas e inventar mucho. Aquí por ejemplo, llegó la palabra gringa: “Whatchman” y le decimos “guachimán”.  El “neo-folclor” es un tipo de palabra que se va a utilizar cuando no se sepa qué tipo de fusión es. Yo no estoy de acuerdo con esa palabra porque es una cosa loca, pero nosotros no podemos luchar con las masas. La gente me lo pide, cuando me piden el neo-folclor, si me piden que lo explique lo explico y digo que eso es una locura. Creo que el último género musical que se metió en Venezuela fue la Onda Nueva de Aldemaro Romero. Sabroso es decir esto es una fusión que tiene tambor de Patanemo, Gaita de tambora o tiene un Chimbanguele de San Benito.

José Rafael Rivero: Pero es una fusión con sonidos más urbanos ¿no?

Rafael “Pollo” Brito: Realmente se llama fusión no “neo-folclor”, porque eso lo inventaron en una emisora de Caracas que transmitía rock o cualquier cosa, se le puso “neo-folclor”. Yo a estas alturas pienso que absolutamente, todo lo que sume debe ser bienvenido. Por supuesto, uno siempre critica lo que está mal hecho pero eso igual suma.

José Rafael Rivero: El maestro “Cheo Hurtado” decía en una ocasión: “Nuestra música tradicional tiene que sonar como es, con su pureza. Ya es lo suficientemente bella como para que la estén fusionando…” ¿Cuál es tu opinión al respecto?

Rafael “Pollo” Brito: Estoy seguro que él ha cambiado de opinión un poco, porque él sabe que en todo el mundo siempre hay cosas nuevas. Ahora, hay personas que son conservadoras y esto también es posible. Gualberto Ibarreto, se hizo famoso con su sombrero, con su camisa de rallas y su cuatro en la mano; pero a Gualberto le dijeron cuando era muy famoso: “Vamos a hacer un tema para telenovela” y no lo hizo con el cuatro ¿me entiendes? Él grabó un bolero, el “pollo” canta Soy el ladrón de tu amor de Luis Guillermo González y Enrique Hidalgo:

“Aquella noche un vagabundo…”

Eso pegó y mucha gente desde lo internacional decía: “Quién es este cantante”. Siento que cualquier cosa que sume para nuestra música venezolana, claro, bien hecha, es bueno para nosotros, debe ser bienvenido siempre.

José Rafael Rivero: ¿Por qué hacer versiones de temas venezolanos de raíz tradicional y cambiar sus ritmos y cuando haces versiones de otros géneros internacionales conservas la rítmica?

Rafael “Pollo” Brito: Realmente a mí me gusta eso, me gusta fusionar para que la gente vea nuestra música de otra forma. Hay gaitas como “Venezuela galopante” de “Chavín” y lo hice en sangueo de Ocumare de la Costa. Realmente eso me gusta: innovar. Me gusta hacerlo con la gaita sin quitarle los instrumentos principales; pero tocarlo de otra manera. No podemos olvidarnos que ya existe una generación que ya tiene en su cabeza, el sonido, a lo mejor, de una batería hecha por un teclado que viene con la música urbana. Hay sonidos digitales diferentes. Si le pones en este momento a un niño de 8 años una canción de los “Beatles”, te va preguntar: ¿“Papá quién esa gente, y esa música tan vieja”? claro mucha gente se ha atrevido a versionar a los “Beatles”, la gente siempre agradece eso. Eso es como pintar una casa, no es tumbarla, no es hacerla de nuevo sino echarle una manito de pintura…

José Rafael Rivero: ¿Y la música internacional también la cambias?

Rafael “Pollo” Brito: Cuando hice el disco homenaje a Tito Rodríguez, y al arreglista que fue César Orozco le dije: trata de no cambiarlo tanto y él se basó en eso. De igual manera estoy haciendo un disco de Armando Manzanero, donde hay 5 temas que tienen vals, merengue venezolano, danza zuliana y onda nueva. A mí me gusta más versionar lo internacional a lo venezolano.

José Rafael Rivero: ¿Con qué se ha encontrado El Pollo Brito fuera del país cuando toca música venezolana de raíz tradicional?

Rafael “Pollo” Brito: Cada vez que voy a cantar un tema explico de qué se trata, digo: voy a tocar una danza zuliana y es a seis por ocho (6/8) y suena de esta manera, y lo hago. Mi propósito es causar efecto con lo que quiero hacer. Ahora, cuando vimos a Guaco en Japón, vimos la parte de donde viene Guaco; por qué llegó a ser lo que hoy es; ellos cantaron gaitas como Virgen Guaquera, Preguntámele a Carruyo y después hicieron toda la transformación. Por eso es importante, te lo digo con toda responsabilidad, la gaita no va llegar a lo internacional sonando en la radio, va llegar a lo internacional cuando se hagan conciertos de gaitas; pero no en una tasca, porque un cubano no va a ir a una tasca a escuchar gaitas, a menos que lo lleve un venezolano.

José Rafael Rivero: En una opinión que publicaste a través del web-site prodavinci.com dijiste: “Hay merengues venezolanos que se cantan, como “El novio pollero”, mientras el ritmo está en 5 por 8. Pero uno ve a colegas de otros países escuchando fascinados cuando el cantante no hace un merengue marcado, sino que recorre la canción con su propio tempo…” ¿Qué tiene el merengue venezolano que cautiva al público internacional?

Rafael “Pollo” Brito: El merengue venezolano simplemente tiene el sabor del venezolano y la sincopa, y a veces la gente cree que es fácil, si yo canto por ejemplo:

“Lucen como dos panales de miel

tus labios en tu piel morena mujer…”

La gente puede pensar que es un bolero y es un merengue, entonces cuando se dan cuenta, se preguntan “¿pero qué pasa?”, sobre todo le ocurre a los músicos. La gente fuera de Venezuela ve el merengue venezolano como una cosa exquisita, algo que antes era para la “chusma”, ahora es uno de los ritmos que más fuerza tiene a escala mundial.

José Rafael Rivero: La producción con C4Trío trajo alcances importantes para tu carrera y para la música del país… ¿Cuál es tu precepción luego de ese logro?

Rafael “Pollo” Brito: Eso fue un disco que se hizo pensando en el público, porque yo siempre pienso en el público que lo va a escuchar, así empezó esto. Los muchachos de C4Trío me preguntaron: “Qué quieres tú cantar con nosotros “Pollo”, qué podemos hacer…” Y yo les dije: bueno ya hemos cantado De repente, Pregones zulianos, yo quisiera grabar una gaita les dije, y metimos El tresillo. Yo quería grabar una salsa con merengue venezolano y lo logramos hacer para los Pepsi Music, que fue el tema Déjala bailar que es un tema brasilero que hizo una versión Soledad Bravo y empezamos a hacerlo. De ahí vino una gran experiencia con El Nacional que vendió 11.000 copias y se fue haciendo famosa esa producción. Cuando llegamos al Grammy la gente se asombró porque no ganamos, nos ganó Niña Pastori. Pero todo ha sido bueno, que te abrace Rubén Blades, que te abrace Juanes, Calle 13 que es una cosa urbana como el Hip Hop. Dimos un batacazo, el error fue no hacer el segundo.

José Rafael Rivero: ¿Cuál es el cantante de Venezuela que más admiras?

Rafael “Pollo” Brito: Eso es muy difícil porque por lo menos mi esencia está en tres personas: Oscar D’ León, Ilan Chester. Cuando comencé a cantar la gente preguntaba: ¿“Ese que canta es Ilan Chester”?. Carlos Méndez influenció mucho mi forma de cantar la gaita. Cuando le pregunté a Carlos Méndez quién era el cantante que seguía me dijo: “Astolfo Romero”. Y me puse a estudiar a Astolfo Romero, y a “Neguito” Borjas que me parece un genio, a Ricardo Cepeda. Danelo Badell es un representante increíble de la gaita y de la música. Por eso te digo que es difícil nombrar a un solo cantante.

José Rafael Rivero: ¿Qué opinas de un día nacional del cuatro?

Rafael “Pollo” Brito: Siento que claro que tenemos muchos cuatristas. Yo aprendí a tocar el cuatro escuchando gaitas y tocando música venezolana. Te hablo de lo que se ha hecho, cada cuatrista reconocido tiene una particularidad: Nerio Franco, Douglas Isea, Gustavo Colina, Jorgito Polanco, Jorge Glem, Héctor Molina, Edwuar Ramírez, tanta gente querida que es imposible decir: éste es el mejor. Ahora, la única persona que logró reunir en masa a tantos cuatristas fue: Cheo Hurtado. Él reunió en “La siembra del cuatro” también a muchos maestros y los puso ahí; creo que eso tiene más valor que otra cosa. Cheo Hurtado dijo que el día nacional del cuatro era el 4 de abril de 2004. Ese día debería ser el día nacional del cuatro. No sé quién fue, si fue el gobierno o la asamblea que el día del cuatro debe ser el día que murió Hernán Gamboa.

José Rafael Rivero: Esa propuesta la hizo la Asamblea Nacional

Rafael “Pollo” Brito: Sí, pero no puede ser. Por supuesto que Hernán Gamboa es una gran representación pero yo lo pienso de esa manera. Estoy a punto de ponerlo en mis redes sociales que el día nacional del cuatro es el 4 de abril de 2004. Es importante toda la relación que hay con la gaita y Ricardo Aguirre y el día del gaitero. El cuatro de abril de 2004 jóvenes y viejos cuatristas se reunieron para ejecutar el instrumento, por eso para mí debe ser ese día.

Maracaibo, diciembre de 2016

 

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