Semblanza

 

“No existe la historia en abstracto, ni la historiografía es neutral…”

Ángel Lombardi

 

Cuando uno está frente a la inocua silueta de MARLENE NAVA, se siente orgulloso de pertenecer a esta familia marabina. Es una dama entregada, infatigablemente, a la causa social desde el periodismo.

Su obra, su devenir están consustanciados con las palabras de Tagore: “Dormía y soñaba que la vida era alegría, desperté y vi que la vida era servicio, serví y vi que el servicio era alegría…”

Su verbo, harto convincente, ennoblece a cualquiera que tenga acceso a su inventario vital, curtido de anhelos, ideas y por supuesto alcances históricos. Esta entrevista no es sólo el calco de sus palabras, sino el poder de su llamado de atención, que se queda en la memoria como eco taladrante…

Le hacemos un merecido, legítimo reconocimiento por sus lecciones de justicia y humanidad extendidas a sus coterráneos. Es su vida, vía bifronte de encuentros dulces y amargos. Hasta ha conocido el “IUS PUNIENDI”, esa facultad sancionadora del estado, por la luchas de compromiso con su matria…

Ha rechazado, premios de periodismo que alimentarían cualquier ego… también ha sido docente universitaria. Este encuentro demuestra su finitud y me ha dejado el sin sabor de la insatisfacción por el tamaño de semejante personaje zuliano.

 

José Rafael Rivero: ¿Qué anhela de esa Maracaibo del ayer, de esos tiempos tan vividos?

Marlene Nava: Creo que esas nostalgias las tiene todo el mundo, por las ciudades que se fueron, por los hechos que se fueron, por las gentes que se fueron; porque la sensación de pérdida te genera eso: un vacío. Pero en realidad lo que yo siento es que Maracaibo, creció de un modo vertiginoso y muy violento el “Boom” petrolero fue como un llamado de voz universal de: “vengan que aquí hay…” y ocurrió como una invasión, yo lo siento así, como una tropelía. Teníamos costumbres distintas, se empezaron a implantar cosas que acá no se veían y eso empezó a romper la sociedad. Siento que en ese momento Maracaibo, se quebró, se rompió y esa ruptura es físicamente evidente. Nosotros copiamos un modelo que no se ajusta a nuestros modos, a nuestra historia.

José Rafael Rivero: Es decir que experimentamos una tragedia griega…

Marlene Nava: Sí. No es que yo tenga algo en contra del avance. Tampoco podemos encapsularnos. Se trata de que fue una cosa impuesta, violenta que vino de fuera e irrespetó todos los códigos, es decir, que a la gente se le transformó el paisaje en cuestión de 15 días. Estábamos acostumbrados a ver el horizonte y de repente empezamos a ver torres y cables. Le enterraron sus costumbres, su modo de vida y desde el punto de vista económico es asombroso lo que estamos viviendo… Esa violencia tocó todo el quehacer de la vida. Se modificó el modo de comer, el modo trabajar, de trasladarse, se cambió todo en un lapso perentorio. Para mí la Costa Oriental en un lugar despersonalizado, no tiene identidad.

José Rafael Rivero: ¿Qué debemos hacer para afrontar esa realidad?

Marlene Nava: No ganamos nada con lamentarnos. Luego recuperar. Las nuevas generaciones ya aprendieron a vivir en apartamentos, ya encuentran ventajas en ese modo de vida y eso no lo puedes revertir. Tenemos que planificar, porque además todo eso ocurrió sin planificación. Sucedieron las cosas: “Aquí hay petróleo, vamos a romper aquí…” Hay que tratar de rescatar ese cúmulo de cosas que dejaron de ser y de existir. Tratar de rescatar elementos de identidad que fortalezcan un poco nuestro entramado social. Que empecemos a reconocernos otra vez.

José Rafael Rivero: La sensación que uno siente es que pareciera que todo está perdido y que quien tiene que planificar no lo hace, más bien existe una especie de des-planificación

Marlene Nava: ¡Quien debe hacer y no hace, somos tú, soy yo y somos todos!

José Rafael Rivero: Pero nuestro sistema de gobierno no nos ha enseñado eso

Marlene Nava: Sí, pero el sistema de gobierno tiene que ver con algunas cosas y las otras las puede hacer la ciudadanía. La ciudadanía es muy pasiva, demasiado. No hablo en contra de nadie, te lo digo para referirte que para el rescate de algunos elementos culturales cualquiera puede trabajar en eso. Con los niños en el kínder, en su casa y eso aporta un granito de arena, pero todos nos hacemos un poco los “musiú”. A mí me viene mi nieto con un cuento de la escuela y yo estoy en la obligación de aclarar, de darle otra versión. ¿Eso fue lo que te dijeron en la escuela? La mía es ésta… Cuando hagamos eso si estaríamos combatiendo los defectos del gobierno. Pero sentarme a decir, esto no sirve… no.

José Rafael Rivero: Pero haberle dado participación a la ciudadanía ha hecho las cosas más difíciles, más complejas

Marlene Nava: Eso es cierto, pero además ocurrió, en principio que los gobiernos han sido demasiado complacientes, que hay violación a las normas. Por ejemplo, esto es una zona patrimonial -Parroquia Santa Lucía, Maracaibo, estado Zulia- y aquí hacen lo que les da la gana, las fachadas las transforman. Y sí hay una actitud de complacencia a hacerse los locos, por miles de razones y en todos los sentidos. También hubo complacencia en el otorgamiento de concesiones petroleras, todos lo sabemos. Es una historia muy larga de contar. La ciudadanía tiene que crear un poco de conciencia, que esta sociedad merece respeto y hay que reconstruirla y esa es la tarea que tenemos que desarrollar nosotros quienes tenemos algo que decir.

José Rafael Rivero: Estamos hablando ahora de la educación que es un tema más complejo

Marlene Nava: Claro. Tenemos un ejército de personas que si las formáramos tendríamos la mitad del mandado hecho. Lamentablemente los maestros perdieron el nivel. La generación de mi papá tenía como icono a Jesús Enrique Lossada, y era el modelo a copiar. Es decir que todos los de la generación de mi papá tenían algo de Jesús Enrique Lossada, y se genera ese elemento multiplicador del maestro que logra pasar su estilo, su modelo a un grupo de chamos. Entonces una persona renace en 30, que van a replicar su conducta, su actitud frente a la vida. Una acción a desarrollar debe ser formar maestros. Si los formas en ciudadanía, en civismo ya estás transmitiendo ese mensaje a los niños.

José Rafael Rivero: Pero hay un concepto muy vano de los maestros, con las excepciones de rigor por supuesto…

Marlene Nava: El maestro es tratado así porque él es así. En otrora los maestros eran seres respetadísimos porque ellos se ocupaban de formarse, de llenarse, de leer, de nutrirse y luego ellos lanzaban eso a quienes les seguían.

José Rafael Rivero: ¡Apareció de nuevo la nostalgia!

Marlene Nava: La nostalgia por el pasado siempre la voy a tener. Imagino que todas las personas mayores la tienen, porque se acumulan experiencias que le permiten discernir; aunque yo encuentro muchas cosas buenas en la actualidad. Yo me pregunto: ¿Qué hubiese sido de mí si hubiese contado con internet? La velocidad que te permite va casi a la velocidad del pensamiento. También hay bondades en el mundo de hoy…

La leyenda viviente, tangible que es Marlene Nava, nos recibió con un regalo para toda la existencia, que va ligado con su sapiencia nítida: sus bellos ojos verdes. ¿Cuántos Honoris Causae le debemos a esta ilustre defensora y amiga del Zulia?

Frases lapidarias de Marlene Nava:

“Las nuevas generaciones ya aprendieron a vivir en apartamentos, ya encuentran ventajas en ese modo de vida…”

“Hay que tratar de rescatar ese cúmulo de cosas que dejaron de ser y de existir…”

“Ocurrió como una invasión, yo lo siento así como una tropelía…”

 

Maracaibo, julio de 2015

 

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