Semblanza

“Y si soñamos, fue con realidades…”

Juan Cunha

 

Hay seres humanos que nacen predestinados a ser la historia. Seres humanos vestidos con el ropaje del arte. En sus creaciones desbordadas de genialidad, nobleza e ingenio, no hay, sino; el propósito de una declaración de amor hacia sus semejantes. CARLOS CRUZ DIEZ, el artista plástico caraqueño, dijo alguna vez que el arte es el más bello, más eficaz y más noble medio de comunicación que el hombre ha inventado.

A nuestros verdaderos artistas, en oportunidades, la desmemoria de sus coterráneos les habla en voz alta y les permite conocer la región de la impopularidad. Hacia esas figuras, en el momento oportuno, la historia voltea la mirada y les otorga un lugar en su médula espinal, en su hoja de vida.

En esta ocasión, hablamos de un personaje zuliano que sin saberlo conquistó el corazón de todos los individuos de esta tierra. Hablamos del hombre que ha esperado ansiosamente este momento: de re-encontrase con su hijo menor, quien ya tiene 42 años de existencia. Ese vástago de 110 metros de altura, con 1822 bombillos, que desde otrora anuncia el inicio de la época decembrina y en la actualidad, también proclama el inicio de la feria de la Virgen de Chiquinquirá.

Hablamos de Don ISAURO VALBUENA MORILLO, Maracaibo, 1º de diciembre de 1932, “EL HUÉSPED DE LA IMAGINACIÓN”: el hacedor, de EL ANGELITO DE AMPARO, figura que representa la religiosidad y grandeza de esta zulianía. Es imposible concebir las navidades zulianas sin el encendido del tradicional Ángel de Amparo.

ISAURO VALBUENA MORILLO, como buen dibujante, concibió esta magnánima idea para emular al Ángel Gabriel, quien anuncia a María el nacimiento de su hijo Jesús. Anatole Bezugly, Higinio Comesaña, Eduardo Sosa y Carlos Lister, empleados de la empresa; contribuyeron a hacer tangible la grandiosa creación de Isauro Valbuena, que por cierto, fue transportada al papel por Marcos Jaime. Hoy, se nos antoja aproximarlos a tan espléndido zuliano, a tan insigne zuliano, patrimonio viviente de esta región.

 

 

José Rafael Rivero: ¿Qué siente Isauro Valbuena Morillo cuando se sabe creador de nada más que el Angelito de Amparo?

Isauro Valbuena: Imagínate cómo me sentiré yo cuando veo iluminado ese ángel que su significado es tanta ternura, porque uno mira ese ángel así a primera vista y te entra como una paz, como algo tierno; entonces eso para mí es un orgullo porque yo no pensé más nunca que algo que me pidieron que hiciera, para adornar la navidad, se convirtiera en un icono de la región zuliana. Para mí es una satisfacción y estoy pendiente de cuándo lo prenden. Hace dos años atrás yo fui el que lo encendí y me entregaron una placa de reconocimiento. Yo estoy pendiente todos los años para poderlo ver aunque sea una sola vez. Es un orgullo grande y muchas personas que me comentan lo del ángel me dicen que ellos se sienten enternecidos cuando ven al ángel tan tranquilo, tan bonito, tan majestuoso. Inclusive me llegaron a comentar los vecinos de por ahí que adoraban a ese ángel como algo sagrado.

José Rafael Rivero: ¡Qué orgullo! ¿No?

Isauro Valbuena: Yo pensé en ese ángel cuando lo creé, porque no había nada para navidad, y si hacía un arbolito se repetía lo mismo, yo veía que los angelitos los ponían solamente en los copos de la casas y en los pesebres los ponían anunciando el nacimiento del niños Jesús. Y empecé a marcar a mano alzada el dibujo que tenía sobre la mesa. Lo marqué y vi que cogió forma aprovechando la forma de la antena que tenía tres vientos, en forma de “Y”. Entonces yo utilicé dos vientos, lo dibujé y así fue que se prendió por primera vez con esos dos vientos. Tuvimos el problema que cuando nos parábamos en uno de los lados no se veía bien la figura del ángel, entonces los de la presidencia de la empresa se dieron cuenta de esa situación y me pidieron que tratara de que se viera de todas partes. Y así se me ocurrió hacer lo mismo hacia los otros lados, entonces así se hacía tridimensional.

José Rafael Rivero: ¿Esa es la imagen que observamos en este momento?

Isauro Valbuena: Sí, esa es la imagen que tiene en este momento. De cualquier lugar que lo mires se ve igual. Lo que sucedió fue lo que ocurre con toda experiencia nueva que hay que ir corrigiendo detalles a medida que uno los va detectando. Las primeras luces que se le pusieron fueron unas luces azules entonces, se confundían en la noche con el azul del cielo y no se destacaba bien el ángel; eso fue la primera vez que se encendió en el año 1972, y decidimos cambiar los bombillos. Nosotros configuramos un equipo en la empresa, yo formaba parte de ese equipo y había cuatro ingenieros y había un poco de técnicos de la empresa y nos dedicamos para que ese ángel valiera la pena. A la directiva de la empresa le gustó mucho, quedó encantada con esa idea.

José Rafael Rivero: ¿Quiénes eran los directivos de la empresa en aquél momento?

Isauro Valbuena: El presidente de la empresa era un señor canadiense y el gerente era entonces en el departamento que yo trabajaba, que era el departamento de distribución era el señor Anatole Bezugly, quien le estaba haciendo una suplencia al gerente titular: Mr. Gunter Lutz.

José Rafael Rivero: ¿Dónde se hizo usted dibujante?

Isauro Valbuena: En el Comercial College, un colegio que existía por la Plaza Bolívar cuando yo tenía como 16, 17 años. Ahí se estudiaba dibujo lineal y técnico y ahí fue que yo estudié. Es decir dibujante de hacer planos que son calculados por los ingenieros y arquitectos.

José Rafael Rivero: ¿Qué puede revelarnos acerca del concurso donde se escogió la figura del Ángel?

Isauro Valbuena: Ese concurso nunca se dio. Ese concurso lo propuso el mismo gerente del departamento mío. Me lo dijo a mí, yo quiero que entre sus dibujantes, motívelos a ver si quieren hacer algo que se vea para adornar esa antena, porque quieren ver algo navideño en esa antena.

José Rafael Rivero: ¿Quién quería ver algo en esa antena?

Isauro Valbuena: La presidencia de Enelvén en ese entonces. Había un presidente y cuatro vice-presidentes que conformaban la directiva de esa empresa, canadienses. Entonces yo les asignaba los trabajos a los dibujantes, como yo era jefe de la sección de dibujo tenía cinco dibujantes en ese entonces y yo les asignaba a ellos las tareas; además de actualización de cuadrículas que esa es otra cosa aparte de la que te quiero hablar, que te quiero explicar ahora… ahí se acostumbrara por ejemplo, que quien quería hacer un trabajo hacía un boceto, no los pasaba y nosotros los dibujantes nos encargábamos de pasarlo a tinta china. Yo le asignaba, dependiendo de la calidad del trabajo y el tipo de trabajo; había tres categorías entre los dibujantes: primera, segunda y tercera, entonces yo dependiendo de la magnitud del trabajo se los pasaba al dibujante que yo creía que lo podía hacer. Entonces recuerdo los nombres de dos personas, porque por ahí pasó mucha gente, yo estuve un poco más de veinte años en ese cargo.

José Rafael Rivero: ¿A quiénes recuerda?

Isauro Valbuena: Había uno en ese momento desocupado, porque el de primera que era el que yo quería que me hiciera el trabajo estaba ocupado haciendo otra tarea. El que estaba libre porque acababa de terminar una tarea, era un señor de nombre Marcos Jaime un dibujante que era de segunda, entonces yo le dije quiero hacer esto, y le pasé el boceto para que me lo pasara en tinta; él lo que hizo fue, nosotros utilizábamos papel transparente para copiar y dibujar en tinta china, entonces se ponía encima y como eso era transparente se podía copiar con tinta china y borrar si era necesario y eso quedaba para reproducir en una máquina heliográfica. Sabes que la máquina heliográfica trabaja con luz. Era de trasparencia, sino era transparencia ella no sacaba la copia. No es como la fotocopia que es una foto y saca de cualquier cosa las copias. Allí no, allí tenía que ser transparencia entonces nosotros utilizábamos papel transparente con tinta china. Él lo que hizo fue que lo puso encima y copió y yo le fui diciendo quiero esto así y le iba dando las instrucciones de cómo era que yo lo quería. Al final quedó listo y yo le saqué una copia heliográfica se la di al gerente y él la llevo a presidencia a una reunión que tuvieron. Y dijeron que sí, que les había gustado entonces contrataron a la empresa ELCA porque ellos eran los especialistas en hacer esos trabajos. Fue un trabajo complicado y peligroso…

José Rafael Rivero: ¿Qué tiempo duró la construcción de la figura?

Isauro Valbuena: Eso duró un poco más de un mes.

José Rafael Rivero: Fue rápido para lo complicado del trabajo ¿no?

Isauro Valbuena: Sí, fue rápido porque esa gente trabajaba muy bien y ellos son, creo, los que aún le hacen mantenimiento anual.

José Rafael Rivero: Isauro ¿Por qué un ángel y no una bambalina, un arbolito o un pesebre?

Isauro Valbuena: Lo que me motivó a crear el angelito, fue que yo soy cristiano católico y yo veía que los angelitos, no era que no existían en los adornos navideños, sino que los veía en algunos pesebres que anunciaban el nacimiento del niño Jesús. El Zulia fue el primer estado que se electrificó en Venezuela y yo me preguntaba ¿Habrá en Venezuela otro estado donde haya un angelito así de ese tamaño? Entonces pensé y dije no, no he visto nada de eso. Y había cosas que yo no quería repetir ahí. La cabeza del “Kilovatico” no me parecía que era buena, no me pareció navideño y arbolitos había uno en 5 de Julio. Una cruz había precisamente en ELCA. Entonces dije, no voy a repetir eso, voy a hacer otra cosa y avivado por lo que te dije al principio el ser católico.

José Rafael Rivero: ¿Qué otra satisfacciones pudiera compartir con nosotros señor Valbuena?

Isauro Valbuena: Bueno en primer lugar el reconocimiento que me hicieron hace 2 años atrás, porque no me habían hecho nada y hubo alguien por ahí que se quiso hacer dueño de los méritos, el creador del ángel al que puse yo a que me hiciera el dibujo en tinta… y acontecimientos además de la navidad, se ha encendido en otras ocasiones: cuando el papa vino aquí, cuando hubo la Copa América, se encendió en esos días cuando el presidente Chávez enfermó también lo encendieron y cuando murió. La empresa tiene ese cuidado de encenderlo en momentos especiales.

José Rafael Rivero: ¿Qué llamado puede hacerle a la ciudadanía en pro de la preservación del Angelito de Amparo?

Isauro Valbuena: Mi preocupación es que se conserve esto. Esta emoción, ese ánimo que tenemos en este momento, de tener ese ángel que se conserve en el tiempo. Algo que destacar es que antes ese angelito no se prendía con la feria, sino el 20 de diciembre, el 22 de diciembre hasta el 6 de enero. Ahora no, ahora se enciende en noviembre para anunciar la feria, forma parte del espectáculo de la feria. Ojalá surjan más ideas de estas que identifican siempre a los zulianos, debemos tener esa inquietud de crear cosas que sean únicas como zulianos.

José Rafael Rivero: ¿Díganos en una palabra qué significa el Angelito de Amparo para usted?

Isauro Valbuena: Ese es mi hijo menor, risas… mis hijas dicen que ellas estaban pequeñas y crecieron viendo el angelito. Tiene 42 años…

En la revista Kilovatico Nº 47 de fecha de 15 de febrero de 1971, se llamó al personal de Enelvén a participar en el concurso: “Un diseño de Navidad para la torre de Amparo”, concurso que jamás ocurrió porque no hubo participación alguna. Sólo fue la idea maravillosa de Isauro Valbuena, de crear un angelito que alumbrara el cielo zuliano la que emergió en aquella oportunidad. “El huésped de la imaginación” también aportó sus ideas para la realización de las cuadrículas que permitieron numerar los postes y electrificar ordenadamente la ciudad. Don Isauro Valbuena, es, sin duda alguna, tronco invulnerable de la historia viva de esta tierra del sol amada.

 

Frases lapidarias de Isauro Valbuena Morillo:

“Ese concurso nunca se dio. Ese concurso lo propuso el mismo gerente del departamento mío…”

“Ojalá surjan más ideas de estas que identifican siempre a los zulianos…”

“Mi preocupación es que se conserve esto. Esta emoción, ese ánimo que tenemos en este momento, de tener ese ángel que se conserve en el tiempo…”

 

 José Rafael Rivero

Twitter: @JRivero29

Maracaibo, noviembre de 2014

 

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